12 enero 2006

Doblado


Siete ventanas abiertas.

El tedioso test que permitirá que una afamada multinacional me considere entre sus compañeros favoritos seis meses más. Un curso de análisis multidimensional a medio acabar que impartiré la semana que viene. La ficha del exigente cliente que estoy atendiendo por teléfono. Una imaginativa oferta que transformará la tradicional empresa del pasado en la bien comunicada empresa del mañana. Recortes de imágenes distribuidos en capas de Photoshop. El gestor de correo posicionado en el mensaje de un compañero de otra empresa que requiere mi intervención para cerrar un acuerdo. El presupuesto en la hoja Excel, abierta con OpenOffice para evaluar sus prestaciones, de ese proyecto.

Cuando trabajo mi inquieto desdoblamiento disciplinar es acuciante. Mi mente enlaza las actividades con eficiencia. Y todo ocurre bajo el control de un metódico suceder de tareas bien identificadas.

Siete persianas bajadas.

Hace un tiempo decidí que era un esfuerzo inútil levantar las persianas cada día. Cuando me marcho de casa por la mañana no hay luz. Cuando llego por la noche tampoco. A mediodía basta con levantar la persiana de la cocina. Así que no merece la pena el preocuparse por las demás.

En mi casa hay una lámpara que espera ser colocada desde hace más de un año. La televisión de la cocina está instalada, pero su conexión a la antena está desenchufada. Solo hago la compra cuando se acaba algún producto que considero básico*. Suelo planchar una camisa cada día, por las mañanas, antes de ir al trabajo. Una caja que debería almacenarse en el trastero yace precintada en medio del cuarto. El trastero... Ni siquiera me apetece pensar en él. Una notificación del Ayuntamiento de Zaragoza me informa de que debo domiciliar mi contribución antes de fin de 2005.

Cuando estoy en casa mi dejadez es asfixiante. Mi mente se ralentiza en un duermevela inocuo. Y todo ocurre ajeno al control de mi voluntad.

Me intriga esa creciente dualidad entre lo personal y lo profesional. ¿Será que no valgo para vivir? Quizá es que sólo valgo para trabajar.

*Productos básicos: productos de higiene o productos de limpieza. La comida nunca ha sido indispensable.

32 comentarios:

Mariano Planells dijo...

¿Woraholic? Da lo mismo, todo es vida. Te invito a visitar mi erizo Tribua Ibiza en el Exilio) UN abrazo

Mariano Planells dijo...

Quise decir work-aholic (adicto al work, trabajo) Sorry.

Prich dijo...

En casa no tienes que quedar bien con tu jefe, ni te pueden echar.

Puri dijo...

¿Y si intentas vivir un poquito más? Igual hasta descubres que te gusta y todo ;)
Un beso

Anónimo dijo...

Le añades un par de peluches (por eso de la ñoñería) y has descrito mi cuarto! XDDDD

Bito dijo...

Quizás necesite unas vacaciones, quizás solo necesite saber qué su vida le gusta tal cual y seguir llevándola adelante. Poco importa para lo que servimos si esto nos hace estar bien...

Ashavari dijo...

Es inevitable la sensacion de vivir para el trabajo a temporadas...

Iván dijo...

Está claro que vives para trabajar, mal rollo, mal rollo. Creo que siempre se vale para vivir, pero hay que aprender a vivir la vida, y tú, por el momento y lo que dices, no tienes ganas (o no te dejan).

susej dijo...

No señor, vales para vivir, son otras formas de vida, pero son vida, y lo vales, sí, estoy dispuesto a llevarte la contraria.

Anónimo dijo...

Me asusta este post. ¿Acaso puedes ver a través de la pantalla?

Pero cuidadín, con el tiempo la desidia doméstica acaba por contagiarse a otras facetas, incluido el trabajo.

Elena -sin h- dijo...

Quizás sea vivir lo que no valga para ti... (aunque no tiene por qué ser necesariamente distinto...)

Sofía B. dijo...

Puede que sí que valgas y que sean 7 vidas porque sin duda el 7 es tu número :o)

Unknown dijo...

....yo por fin este año he llegado a la conclusión de que no podía con más carga de trabajo, y he dejado tiempo para mí.... fue el septiembre mas laaaargo que he tenido.... desgraciadamente desde entonces viajo más, trabajo más, duermo menos.... y ciertamente la comida no es indispensable.... y las películas me toca verlas en el cacharro que me ajencié en navidades.... (benditos autobuses de linea....)

....pero los fines de semana....

Anónimo dijo...

No te preocupes por la caja. No va a moverse de ahí.

Raist dijo...

A mí me pasa como a Hombrefrío, es salir del trabajo y me transformo...

Lo mejor del post la foto, sin duda...

ORACLE dijo...

experimente con su vida. a ver que pasa si no va con camisa al trabajo. a ver que pasa si en vez de dejar todo el tiempo las cortinas bajadas las deja siempre abiertas(por la noche se ven cosas igual o más intereseantes por la ventana que durante el dia)...
experimente...

Esther dijo...

no quisiera que mi comentario pareciese categórico, pero ... todos valemos tanto para vivir como para trabajar, se trata de dar prioridades. ¿qué es prioritario para cada uno de nosotros, el trabajo o la vida personal? sin trabajo, podemos vivir, sin vida, no podemos disfrutar.

elmasmalo dijo...

Creo que tienes que balancear más tu vida, no le des tanta importancia al trabajo. Piensa que simplemente es un mal necesario...

Deckard dijo...

Joer tio... tomate tiempo para ti mismo, de verdad. El cuerpo y tu cabeza te lo agradecerá.

isterica dijo...

Eres el compañero sentimental que toda persona busca (nótese el sarcasmo).
Yo es que desde que volví de Barna soy como Raist y como HombreFrio. Por eso tengo blog (jejeje)

Raist dijo...

Igual lo de vivir solo influye en esa dejadez en el hogar...

Joder, cada vez que veo la foto es que me peto

isterica dijo...

Raist: No lo conozco tan en profundidad como tú pero, estoy completamente convencida a que la dejadez SÍ se debe a lo de vivir solo.
Istérica, análisis psicológicos inventados gratuítos

Pow dijo...

Creo que no me he expresado bien. Para variar.
Antes trabajaba un mínimo de 60 horas semanales. Desde que cambié de trabajo sólo dedico 40 horas. Pero es que soy más eficiente trabajando que viviendo.
Será que gasto todas mis energías en el trabajo y luego ya no me quedan. O será lo que dice Prich, que nadie puede echarme de mi casa...

Wanda◦○ dijo...

Pues yo creo que te encanta esa dualidad. No te podrías mostrar de la misma manera en tu trabajo que en tu vida fuera de él. Del mismo modo que te metes en unos tejanos los domingos y el lunes te pones esos horrosos zapatos italianos ;0)

Wanda◦○ dijo...

Eiiiii, si estamos escribiendo a la vez !!!
Ahora estás trabajando o viviendo ??????? jiejiejie

Pow dijo...

Ahora vivo. Pero sólo gracias a que me he quitado esos adorables zapatos italianos. Quizá has mostrado la clave. Si me duelen los pies me concentro, si los pongo en zapatillas entonces me disperso.
¡Qué teoría tan alucinante! Y yo dándole vueltas a la doblez de la voluntad...

Wanda◦○ dijo...

No, si va a ser eso. Tus zapatos son como la capa de Superman, te los pones y te transformas !!!!!!!!

Anónimo dijo...

Dorian,
Muy interesante,

Por experiencia personal le digo que ahora si levanto las persianas,
no por la luz,
sino por el calor

Un abrazo.
y gracias por el enlace.

Nadia dijo...

A lo mejor te llevas la vida al trabajo. Si te quitas los zapatos entiendo que tu mesa es de faldón ¿no? ¿qué más haces debajo de la mesa en horas de trabajo? :oP

Nadia dijo...

Estoy con Raist la foto es pa mearse

dijo...

Yo creo que es cuestión de compañía saludable, no?
Lo de las persianas me ha mosqueado... porque yo las levanto como tu y me pasa lo que a ti.

Anónimo dijo...

Halaaaaaaaaaaa! Y va y pone la zapatilla!!!!!! Pero qué imagen voy a dar ahora? Adios, reputación de tía dura, te echaré de menos! XDDDDDDD