31 julio 2005

Buenos Aires (I)

A mi llegada
Caminaba de madrugada por la avenida 9 de Julio. Me mojaba un calabobos que allá es bruma. Tropezaba a menudo por las aceras irregulares. En los porches de los elegantes edificios había personas durmiendo en cartones.
Ese mismo día, por la noche, cenaba en Puerto Madero. En la terraza de un antiguo granero inglés refinadamente restaurado. Cenaba rodeado por decenas de argentinos que despilfarraban cientos de pesos un lunes de invierno.


Los argentinos
Te saludan con un solo beso o con un sincero apretón de manos y lo hacen cada día. Te explican las calles que puedes recorrer y cuales son las horas para recorrerlas. Te ofrecen su mate a cada momento. Te piden que cualquier taxi lo conciertes previamente por teléfono. Te devuelven un sentido no, por favor a tus gracias. Te explican cómo funciona el país y no se quejan, más bien describen. Te cuentan de su deseo de abandonar la inseguridad y el miedo. Te contagian con su entusiasmo por España y su sueño de emigrar allí.


Buenos Aires
Es una ciudad enorme y diversa. Recorrerla en coche te lleva más de dos horas. En ese tiempo pasas por el sobrio estilo inglés de Puerto Madero, la clásica construcción europea de la avenida 9 de Julio y la extravagancia del espacio americano de Tigre. La nostalgia te asalta en cada rincón de la ciudad. El romanticismo parisino de La Recoleta, el encanto pueblerino de San Telmo o el castizo café Tortoni concita una sonrisa evocadora. El recuerdo del argentino adinerado de hace unos años se hace presente en sus desproporcionadas infraestructuras ya descuidadas. Todo es grande aquí. Aunque lo más grande es, sin duda, la hospitalidad su gente.

A mi partida
Un paseo de siete horas y más de cien cuadras por el centro de la ciudad. Las imágenes que vendrán mostrarán por sí solas el recorrido.

24 julio 2005

Gilipollas


Diferencias entre este billete y el que tenía ayer:

1. La fecha
2. 250 euros de gastos salidos de mi bolsillo
3. Un viaje de ida y vuelta a Zaragoza en borreguero
4. Discusiones laborales, familiares y personales
5. Quedarme sin domingo en Argentina

Y lo mejor de todo esto es que ni siquiera he tenido que inventármelo. Soy simplemente así de gilipollas. ¡OLVIDÉ EL PASAPORTE!

23 julio 2005

Argentina

De viaje

Hoy viajo a Argentina y es muy probable que no pueda escribir más artículos en toda la semana. Así que he decidido dejaos dos auténticos ladrillos para que os vayáis dosificando durante la semana. Son escritos de mediados de los noventa, pero los he estado revisando y me han hecho reconocerme en la actualidad. Quizá he retrocedido diez años en el tiempo o tal vez es que siempre he sido así.




Malogrado Corazón



Aquella noche de San Mateo


El que consiga terminarse de tirón Malogrado Corazón está invitado este verano a cenar en la terraza de mi casa. Y el vino lo pongo yo ;-)

Hasta la vuelta!