Por suerte hoy he estado de viaje. Porque se hubiese convertido en un despido procedente de no haberse dado tal circunstancia.
Entre los argumentos que hubiese vomitado con cruel frialdad:
- Hay mucho niñato ignorante suelto con el pavo subido jugando a ser tecnócrata de segunda.
- La cargabilidad de los recursos os la pasáis por el forro de los cojones.
- Criticáis desde la desinformación con una vacua superioridad intelectual.
- Habláis más de la cuenta pero hacéis mucho menos de lo que parece.
- Improvisáis estúpidos planes suicidas para justificar un sobreesfuerzo absurdamente inútil.
- La demagogia analítica de la que hacéis gala con tanto ímpetu provoca una devastadora extinción en vuestra capacidad neuronal.
Lo que más me jode, lo que me hace morderme la lengua hasta casi cercenármela, es que se sientan orgullosos por considerarse en la espuma que corona la cresta del conocimiento tecnológico.
Tal vez les fuese mejor si asumiesen, como principio de cualquier razonamiento, que son unos incompetentes ridículos. Yo lo vengo haciendo desde hace mucho tiempo y no me va tan mal. Después de todo, Peters tenía razón: uno asciende hasta alcanzar su grado máximo de incompetencia. Y en esta empresa hay demasiado "alto cargo".
*Eufemismo empleado por la Dirección para echar una buena bronca.
P.D. De aquí salvo a uno, que aunque a primera vista parezca un cormorán lleno de chapapote, todavía sigue siendo capaz de volar. Cada una de las veces que lo intenta. Gracias por ofrecerme esas alas, aunque sabes que me gusta volar solo ;-)


